La Virgen de la Luz reina desde sus antiguas andas

La imagen de Nuestra Señora de la Luz preside desde esta semana su templo parroquial con una estampa que no se veía desde hace medio siglo: la Virgen con sus antiguas andas de madera policromada. Como es lógico, la panóramica choca a quienes se acercan a la iglesia, habituados a contemplarla en sus andas de baldaquino, pero es la imagen que los silenses de décadas y siglos atrás tuvieron de la patrona y alcaldesa honoraria.

Aunque todavía quedan algunos ajustes por realizar, se ha intentado asemejar el montaje al original, con dos de los cuatro querubines que aparecían a los lados de la Virgen. La imagen conserva las trece estrellas con piedras preciosas y la media luna a sus pies. Otro de los cambios significativos es que se ha sustituido la corona imperial mexicana por otro bañada en plata restaurada hace pocos años. Lo mismo se ha hecho con la corona del Niño.

Las andas de baldaquino están depositadas en el camarín de la Virgen, junto al resto de sus enseres.

Las antiguas andas, realizadas probablemente en el siglo XVIII (los inventarios parroquiales revelan que hubo otras aún más antiguas), fueron restauradas por Arantxa Mallorquín y Luis González fruto del convenio suscrito entre el Obispado y el Cabildo de Tenerife. Del coste total de la restauración, la parte correspondiente a la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz fue sufragada por la Comisión de Fiestas 2015.

Los trabajos consistieron en la limpieza superficial y un sentado de las partes en peligro de desaparición, desinfección de microorganismos, consolidación de soporte, pegado de piezas con el tallado y reposición de los soportes perdidos, limpieza de barnices y eliminación de los repintes existentes, reintegración de preparación y policromía, y una protección final. Todo ello, durante un tiempo de 6 meses.

Daniel Pinelo

Periodista