De domingo a domingo: «Me voy y vuelvo a vuestro lado»

6º domingo de Pascua, primero de mayo. «Que no se pierda mi mensaje.» Este es el primer deseo de Jesús

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (14,23-29):

Dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.»

Palabra del Señor


Descarga aquí la hoja parroquial del 6º domingo de Pascua

La reflexión para el Evangelio nos la ofrece nuestro párroco, Argelio Domínguez:

«Que no se pierda mi Mensaje. Este es el primer deseo de Jesús. Que no se olvide su Noticia de Dios. Que sus seguidores mantengan siempre vivo el recuerdo del proyecto humanizador del Padre. Si le aman, esto es lo primero que han de cuidar: “El que me ama, guardará mi palabra…”. Ahora, la pregunta obligada es si las palabras de Jesús —“el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”— se cumplen también en nosotros. Aunque las palabras de Jesús estén redactadas de esta manera, yo creo que hay que leerlas justo al revés: Dios Padre y Jesús habitan en nosotros; nosotros somos su morada y su hogar. Ellos no están de visita por unos minutos, no están de vacaciones por unas semanas. No, nosotros somos su hogar permanente y para siempre. Dios Padre y su Hijo Jesús tiene su morada eterna en nosotros, nos han amado, nos aman y nos amarán para siempre; todas estas son las razones por las que nosotros le amamos y queremos guardar sus palabras. Podemos decir con plena confianza: “No soy fiel, pero creo en Dios”. “No soy humilde, ni caritativo, ni bueno, ni santo, ni sincero, ni casto, ni cariñoso, ni servicial, ni pacífico, ni…, PERO CREO EN DIOS”.»

Daniel Pinelo

Periodista