El Arciprestazgo de Icod, camino del Calvario por Los Silos

El pueblo de Los Silos hizo de anfitrión en la noche de ayer para acoger el Vía Crucis juvenil del Arciprestazgo de Icod de los Vinos. Cientos de personas se dieron cita en las calles del casco histórico para recorrer, entre meditación y cánticos, el camino de Jesús hasta el Calvario.

Con algo de retraso sobre el horario previsto, a las 9 menos cuarto se iniciaba el Vía Crucis con la oración introductoria y el rezo de la I estación en la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz por parte de la coordinadora arciprestal juvenil. Jesús era condenado a muerte y los fieles recibían una sencilla cruz de manos de la Parroquia de El Amparo que llevarían colgada del cuello durante todo el acto. Inmediatamente, la comitiva salía a la calle, encabezada por la cruz de madera de la Parroquia, escoltada por cuatro hachones, relevados en cada estación por los participantes. Los jóvenes del Seminario Mayor de la Diócesis Nivariense iban acompañando con cantos el descenso por la calle El Olivo.

En la Placeta de la Constitución, las Parroquias de Los Silos eran las encargadas de realizar la IV estación, la del encuentro de Jesús con su Madre en la calle de la Amargura. Un sencillo y emotivo gesto como el de un abrazo con el prójimo servía de símbolo para meditar ese momento del Vía Crucis. La delegación de Santa Bárbara, por su parte, limpiaba los ojos en el encuentro con la Verónica. La subida por la calle de Aregume, rumbo a la montaña, seguía dejando preciosas estampas de un río de gente sobre el casco de Los Silos y bajo la luz de la luna llena. Mención especial merece la X estación, donde los jóvenes de El Tanque, acompañados de su párroco, D. Aníbal, formaban una cruz gigante en la calzada.

El Vía Crucis iba llegando a su final con el descenso por el estrecho pero acogedor callejón de Aregume, desembocando en la Plaza de la Luz. Frente a la fachada de la iglesia, la Parroquia de San Marcos ponía el colofón al encuentro arciprestal con la XIV y última estación, la de una sepultura de Cristo que, sin embargo, no quería quedarse en la muerte, sino en su pronta resurrección que vencía a toda oscuridad. El Vía Crucis, el camino de la Cruz de Jesús, no acababa con la muerte.

Las celebraciones cuaresmales en el Arciprestazgo continúan este domingo con una peregrinación penitencial a Buenavista del Norte, donde, a su llegada, varios sacerdotes atenderán a los fieles en confesión. 

Daniel Pinelo

Periodista

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